Cualquier momento de este día es el indicado para dejarles mi mensaje. Tenemos tantas horas de diferencia que sería imposible atinarle a las puras 12. Aunque es lo de menos. A lo largo de este año 2010 que está por concluir, he dejado pequeños mensajes que podría pegar en este post, sin embargo, lo resumiré de la mejor manera posible para compartirles los deseos que tengo para todos ustedes este 2011.
Hasta hace poco decidí que no tenía caso hacerse propósitos para cada año, si la vida siendo tan impredecible, puede hacernos cambiar de rumbo y de un día para otro; mostrarnos caminos diferentes para transitar. Así que, simplemente es cuestión de vivir cada día con intensidad y a conciencia. No acostarse a dormir sin antes haber hecho algo por los demás, por nosotros y el mundo. Cerrar los ojos en la noche sabiendo que cada día ha valido la pena y que formará parte de esos bonitos recuerdos que iremos atesorando con el paso del tiempo.
No hay propósitos para hacer, porque cada promesa, objetivo, deseo y necesidad es una nueva meta para perseguir. Nuestros días están llenos de estos detalles y logramos lo que buscamos con cada pequeño punto que alcanzamos.
Pensemos cada mañana como si iniciáramos un nuevo año. Saber que siempre tenemos la oportunidad de empezar nuevamente para vivir.
Este 2010 nos ha brindado experiencias inigualables que nos servirán para caminar con la frente en alto y la vista más clara. Independientemente de los aspectos que se vieron afectados durante estos 365 días, estoy segura que las lecciones se han aprendido, así como disfrutado los triunfos.
Brinden esta noche, a las doce en punto, justo a la hora en la que suena la campana que anuncia la hoja en blanco. Brinden porque están vivos y quieren vivir. Háganlo porque disfrutando cada instante es como vale la pena caminar. Yo brindo por ustedes, sus familias, amigos y también por los objetivos que seguirán persiguiendo. Porque espero que puedan encontrar la fuerza suficiente para ir detrás de sus sueños y encontrarlos.
Todos son merecedores de una gran felicidad.
Mis mejores deseos hoy y siempre,
María del Carmen
12/31/2010 01:48:00 PM
María del Carmen












Vica es una hermosa secretaria de una gran empresa privada de Moscú, cuyo trabajo nada tiene que ver con las labores de secretariado: servir café y licores a los socios extranjeros cuando visitan la ciudad y, si la situación lo requiere, presta otros servicios aún más alejados de su trabajo. Ella, por su cuenta, busca en sus ratos libres otros compañeros con los que compartir alcohol y sueños. Nadie se asombra cuando Vica aparece estrangulada y torturada a muchos kilómetros de Moscú. La policía entonces, empujada por la mafia, asegura que se trata de un caso más del alarmante alcoholismo que se extiende por toda Rusia. Pero Anastasia Kaménskaya se hace con la investigación del caso. Los sueños no es sólo lo que le robaban a Vica.
Nastia Kaménskaya conoce por fin a Alexandr, su hermanastro, un próspero hombre de negocios que sólo se acuerda de su existencia cuando se le presenta un problema. Al parecer, Dasha, su novia de turno, se ha conchabado con un grupo de delincuentes a los que filtra la información necesaria para que puedan robar en las casas de los influyentes amigos de Alexandr. Dasha es una chica extraña: está entusiasmada con su humilde trabajo de dependienta en un tienda de ropa y, al mismo tiempo, no hay duda de que posee una mente privilegiada. Lo más extraño, sin embargo, es que la propia Dasha está asustada, y con motivo...
Moscú, hacia 1990. Un chantajista amenaza a un matrimonio con revelar que su hijo de doce años es adoptado. ¿Cómo ha salido a la luz este secreto? La investigación se centra en un juez que confiesa que le han robado varios sumarios. Anastasia Kaménskaya, de la policía criminal, insuperable como siempre, sospecha que ese robo múltiple oculta otro asunto mucho más turbio, que ella descubre rápidamente. Un eminente científico degüella a su mujer, pierde la memoria y el juicio, y cuando parece que es capaz de recordar algo, también pierde la vida. ¿Qué misterio se esconde tras ese drama familiar y por qué han querido taparlo? ¡Un asesino demoníaco anda suelto! Una vez más la inefable Nastia, con sus cafés, sus cigarrillos, sus problemas de circulación y sus dolores de espalda, hallará la solución de todos estos misterios y se ganará la admiración de su público.
Anastasia Kaménskaya se va a casar finalmente con su eterno novio y está un poco harta de las bromas acerca de la inminente pérdida de su tan preciada libertad, o a propósito de su ineptitud para las tareas domésticas más elementales.
Anastasia Pávlovna Kaménskaya, Nastia, trabaja como analista en la Dirección General de Interior en Petrovka, 38. Después de muchos años de relación, finalmente sucumbe a las presiones familiares y decide casarse con su novio de toda la vida, el matemático Liosha Chistiakov. Horas antes de la boda, recibe un anónimo en el que es amenazada de muerte si sigue adelante y termina casándose, pero no le da ninguna importancia. Cuando finaliza la ceremonia, y todavía en el registro civil, suena un disparo y una de las novias que esperaba su turno aparece asesinada en los servicios. 



































